AUTORES

Blas de Otero

Dentro de la literatura en lengua española, Blas es, naturalmente, Blas de Otero. No hay otro Blas en la literatura hispánica del siglo, de la misma manera que no hay más don Miguel que su paisano don Miguel de Unamuno. Caben pocos poetas en un siglo, y Blas de Otero ocupa un puesto de privilegio en el XX. Leerle es comprobar que estamos ante un clásico.

Dice Dámaso Alonso en un artículo publicado en Poetas españoles contemporáneos (Gredos. Madrid, 1952) que "el País Vasco, poco fértil en poetas (y cuando los da, broncos, como Unamuno), estaría bien representado por Blas de Otero. Hay cierta bronquedad en su poesía, que a mí me gusta (estoy harto de versos barbilampiñados, y a veces una chispita bardajillos). Este poeta tiene un extraordinario dominio de su palabra. Por Io demás, yo ignoro dónde nació Blas de Otero. Le he situado provisionalmente en Bilbao, porque desde allí me ha escrito dos veces, y sé que allí vive".

Dámaso Alonso pone a Blas de Otero como ejemplo de "poesía desarraigada." El tiempo, la coyuntura histórica y algunos cantautores le convertirán en cabeza de cartel de la llamada poesía social.
El más emblemático de los poetas sociales españoles surge de un grupo diletante, místico y elitista como Alea, lo cual no deja de tener su gracia y hasta su explicación. En los tiempos de Alea, escribe Antonio Elías, "Blas se abismaba lo mismo en la Biblia que en los relatos de Francis Jammes, y Io mismo en el marqués de Santillana que en Goethe". Pero en Blas (igual que en Unamuno hay varios escritores) hay más de un poeta. Están el sonetista barroco y metafísico y el poeta prosaico más cercano al social-realismo de la época. Y siempre, por encima de todo, el poeta culto de oído segurísimo y talento aplastante. Como todos los grandes escritores (porque además de poeta, fue un soberbio prosista) Blas se explica perfectamente solo. El lector que desee conocer su vida puede hacerlo de la mejor manera a través de sus propios poemas reunidos en Mediobiografía (Calambur, 1991).

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Blas de Otero Muñoz nació en Bilbao en 1916, perteneciente
a una familia burguesa empobrecida tras la primera guerra mundial. En Bilbao le mandaron al colegio "y se le llenaron los ojos de tristeza y los dedos también de tinta y de tristeza." En l92l el declive económico fuerza a la familia a trasladarse a Madrid, ciudad en la que al niño "afortunadamente se le fueron limpiando los ojos, los dedos y los escapularios." En 1931 muere su padre, la situación económica se agrava y el proyecto de estudiar Letras y dedicarse a la literatura no parece posible. Con sólo l5 años, entiende que es el único soporte de su madre y de sus dos hermanas (su hermano mayor fallece a los l6 años). Se matriculará en Derecho.

Participa en la guerra civil por partida doble, primero en un batallón vasco y, tras la caída de Bilbao, como soldado en el frente de Levante. Al acabar la guerra, encuentra trabajo de abogado en una empresa metalúrgica, pero su cada vez más fuerte vocación literaria le arrastra hacia Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Sin embargo termina regresando a su ciudad natal. Sus idas y venidas se le hacen cada vez menos soportables. La situación es angustiosa, por un lado su vocación repetidamente frustrada y por el otro su mala conciencia, sus deberes filiales, el deber. Su madre y sus hermanas le necesitan en Bilbao. "La enfermedad que tienen sus hermanas", le explica un médico cuando vuelve a la Villa "se llama hambre." Son los días de Alea, del misticismo y de la poesía pura. Pero también el tiempo en que la depresión nubla su biografía y su cabeza.

En 1944 sufre su mayor crisis, cuando destruye todos sus poemas en el salón del piso de los Bilbao Arístegui, a lo largo de toda una tarde. Luego llega el ingreso en Usúrbil, el silencio, la querella con el Dios heredado y, para sus amigos de la primera hora, la aparición de un nuevo Blas de Otero al que no entienden o quizás, quién lo sabe, no pueden o no quieren entender.

En 1950 se publica Angel fieramente humano y en el 51 Redoble de conciencia. Viaja a París al año siguiente, luego recorre España. En 1955 aparece Pido la paz y la palabra. Entre 1956 y 1959 reside en Barcelona. Vive en casa de José Agustín Goytisolo y entra en contacto con los Ferrater, Gil de Biedma y Barral (este último les llama a Goytisolo y a él, "el zíngaro y su oso"). Ancia (segunda edición de Angel fieramente humano y Redoble de conciencia) ve la luz en 1958. En París y en 1959 se edita Parler claire. Se compromete con el Partido Comunista, viaja a la URSS, la República Popular China y Cuba. Javier de Bengoechea, gran amigo de Blas, considera que el poeta se limitó a sustituir su vieja fe católica por la fe en el proyecto comunista. Esta tesis –la de Blas como un hombre de fe– es por cierto la misma que mantenía Unamuno sobre la evolución de Tomás Meabe (entre los tres se forma, desde luego, un perfecto triángulo equilátero).

En 1964 Ruedo lbérico edita en París Que trata de España. A partir de 1968 se instala en Madrid. En 1970 aparece el que será su último poemario publicado, Mientras (Ediciones Javalambre). De ese mismo año son las prosas de Historias fingidas y verdaderas.

El 29 de junio de 1979 muere en su casa de Majadahonda, víctima de una embolia pulmonar. Su vida, en todo caso, está en sus libros.
Amó y odió a Bilbao. Cuando Angel Ortiz Alfau le pidió su opinión manuscrita sobre la Villa, el poeta escribió: "Putrefacta, y sin embargo se mueve".

Texto: José Fernández de la Sota